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Manuel Perez-Rocha | May 20, 2009

Editor: Manuel Perez-Rocha y Juan Masullo

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Foreign Policy In Focus

A raíz de la Cumbre de las Américas que tuvo lugar en Trinidad y Tobago entre el 17 y 19 de Abril de 2009, el Institute for Policy Studies extendió una invitación a diferentes líderes de la sociedad civil de América Latina para que compartieran recomendaciones con la nueva administración de los Estados Unidos. La intención detrás de este ejercicio es reunir una serie de propuestas que sirvan de líneas guía para trasformar las relaciones del gobierno de los Estados Unidos con el hemisferio. De esta manera, 14 líderes, de 11 países diferentes, aceptaron la invitación y respondieron con recomendaciones concretas que la administración Obama deberá tener en cuenta durante su primer año si su objetivo es alcanzar relaciones respetuosas y productivas con sus vecinos.

Más adelante encontrará una síntesis de estas recomendaciones puntuales. Primero, veamos cuáles fueron los temas centrales en los que nuestros invitados pusieron el acento:

Terminar con la Doctrina Monroe

Tal y como Enrique Daza, sindicalista colombiano, lo estableció, "Cualquier replanteamiento del marco de las relaciones continentales supone la más estricta defensa de la soberanía nacional de los países." En Colombia, por ejemplo, los Estados Unidos deben renunciar a la estrategia de la fumigación de cultivos ilícitos que no sólo ha fracasado en su objetivo de acabar con el tráfico de drogas, sino también ha terminado por atentar la seguridad alimentaria de importantes sectores de la población.

Otros hicieron llamados puntuales para remover las bases militares estadounidenses de sus territorios, terminar con todo tipo de ejercicio o ayuda militar en la región, así como el levantamiento del embargo a Cuba. Por su parte, Francisco Soberón, director ejecutivo de la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH), sugirió un camino a través del cual la nueva administración puede transformar su papel en la región: agilizar la desclasificación de documentos que puedan facilitar el proceso judicial de acusación a líderes represivos apoyados por gobiernos estadounidenses en el pasado.

Revisar las políticas comerciales

Prácticamente todos los colaboradores hicieron llamados a la nueva administración para que replantee sus políticas comerciales. Por ejemplo, Victor M. Quintana, líder campesino mexicano, señaló que bajo el TLCAN, "productos subsidiados por el gobierno de los Estados Unidos han terminado expulsando fuera del mercado a un gran número de cultivadores mexicanos". Hizo un llamado a favor de la renegociación del TLCAN con la intención de establecer lazos de colaboración entre cultivadores de subsistencia, pequeños y medianos campesinos y las corporaciones de agronegocios, así como para proteger los derechos laborales de la población migrante.

Otros colaboradores enfatizaron en la conexión existente entre las políticas comerciales de los Estados Unidos y el delicado tema de la inmigración. Edgardo Lander, profesor venezolano, señaló que "La causa principal de la masiva migración legal e ilegal de los últimos lustros ha sido la destrucción de las condiciones de vida campesina, el desempleo y demás efectos negativos de las políticas de libre comercio, de crecimiento basado en la exportación de productos primarios y de privatización de lo público."

Promoción del Desarollo

Por su parte Omar Salazar, director de la Asociación de Servicios de Promoción Laboral (ASEPROLA), una organización laboral costarricense, resaltó que en medio de esta crisis financiera, "resulta inadmisible que mientras el gobierno de los Estados Unidos inyecta billones de dólares para salvar sus compañías y para sacar a su economía del actual colapso, insiste en mantener tratados de libre comercio con algunos gobiernos de nuestros países. Tratados que le amarran las manos al Estado a la hora de intervenir en la economía, terminan por acabar con las pocas instituciones sociales restantes y erosionan los escasos recursos públicos destinados a la consecución del bienestar social."

Así mismo, se le insistió a la administración de Obama en la necesidad de mantener preferencias comerciales favorables a la creación de empleo. "[E]s tiempo de dar marcha atrás a las acciones de Bush. Nosotros, los trabajadores, nada tenemos que ver con esta disputa diplomática y por lo tanto no deberíamos ser tratados como títeres políticos". Estas fueron las palabras, desde Bolivia, de Rodolfo Ramos, Natalia Alanoca Condori y Joaquín Aquino; resaltando que su país, desde el año pasado y en contra de la posición del Congreso de los Estados Unidos, quedó despojado de los beneficios contraídos en el Andean Trade Promotion and Drug Eradication Act (ATPDEA) a decisión de George W. Bush.

Cooperación para salvar el planeta

Sara Larrain, ex candidata presidencial e influyente ambientalista, sugirió a la administración de Obama "iniciar una era de cooperación para la seguridad y sustentabilidad energética en América Latina basada en la trasferencia de tecnología, eficiencia energética y energías renovables". Así como ella lo mencionó, es en nombre de los intereses de los Estados Unidos que la nueva administración debe apoyar a la región en combatir el cambio climático promocionando un re-direccionamiento hacia formas de energía más eficientes y hacia el uso de combustibles renovables a través de transferencias de tecnología limpia y de infraestructura.

Mientras los líderes de la sociedad civil están impacientes por delinear caminos para establecer unas relaciones más sólidas y respetuosas, debe tenerse en cuenta que la superpotencia del Norte parece preocuparse hoy por la región menos que en épocas pasadas. Durante la década pasada, la población  de muchos países han llevado al poder, por medios democráticos, a nuevos líderes que basaron sus campañas electorales en promesas de mayor independencia política y económica. Es un hecho que hay hoy un especial énfasis en la construcción de nuevas instituciones de carácter regional y en el desarrollo de estrategias de cooperación económica entre los países de la región. Ejemplos ilustrativos de esta tendencia son el Banco del Sur, que es una estrategia regional alternativa y crítica frente a las grandes instituciones financieras internacionales tales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El esfuerzo de integración regional UNASUR, un esquema en nacimiento basado en el ejemplo de la Unión Europea, pretender fortalecer la acción en bloque de los países de Latinoamérica en los escenarios internacionales.

Estas nuevas tendencias se cristalizan, por ejemplo, en las siguientes palabras de Jorge Carpio, Director ejecutivo del Foro Ciudadano de Participación por la Justicia y los Derechos Humanos (FOCO) en Argentina respecto a los procesos políticos que recientemente se vienen desarrollando en la región: "estos acontecimientos han puesto de manifiesto en todos los países un fuerte compromiso con la democracia y la integración, con la búsqueda de caminos propios para la construcción de sociedades inclusivas, superar la pobreza y lograr mejores niveles de equidad en la distribución de la riqueza."


Rodolfo Ramos, Natalia Alanoca Condori, y Joaquín Aquino

Bolivia

A lo largo de casi dos décadas, Bolivia, entre otros países, disfrutó de preferencias comerciales acordadas con los Estados Unidos y establecidas bajo el Andean Trade Promotion and Drug Eradication Act (ATPDEA). Miles de trabajos fueron creados en Bolivia y nuevos mercados de venta fueron creados en los Estados Unidos para productos bolivianos tales como textiles, tejidos y carpintería. La ganancia era mutua.

Rodolfo Ramos es un trabajador boliviano de una planta de textiles que exporta prendas de ropa a los Estados Unidos. “Nuestros trabajos dependen de las preferencias comerciales; nuestros salarios, con los que cada uno de nosotros sostiene a nuestras familias, también dependen de estos,” señaló Ramos. “Esperamos que usted tenga en cuenta que cuando hace estos acuerdos, está beneficiando a las familias más humildes y vulnerables, y al mismo tiempo, a aquellos que disponen de la menor cantidad de recursos económicos acá en Bolivia.”

No obstante, cuando los gobiernos de Evo Morales y George W. Bush entraron en una crisis diplomática en septiembre de 2008, el presidente Bush, echando mano de su autoridad ejecutiva y mezclando las cosas, sacó a Bolivia de la lista de preferencias. Bush justificó su acción acudiendo a la repentina (y política) “descertificación” de los esfuerzos de Bolivia en su lucha contra las drogas. Pero esta acción también fue en contra de la posición del Congreso de Estados Unidos, que en un acto bipartidista, apoyó mantener a Bolivia dentro de la lista.

Carmen Cardozo, quien coordina una tradicional asociación de tejedores, señaló que “Existe una posibilidad real [sin las preferencias comerciales] de tener que cerrar el proyecto y las 250 familias que hacen parte tendrán que buscar otras formas de ingreso.”

La acción del presidente Bush empuja al desempleo a más de 20,000 trabajadores bolivianos inocentes. Natalia Alanoca Condori, trabaja en la fábrica La Paz haciendo camisetas tipo polo y otras prendas de vestir que se venden en tiendas americanas. “Yo tengo 28 años y he trabajado en esta compañía por 7 años. Tengo mi familia –mi esposo y mi hijita. Tengo compañeras de trabajo que son madres, madres solteras, madres cuyos esposos han muerto, y que velan por sus hijos y costean su educación. Es duro, muy duro. Pienso ¿en dónde voy a parar?, porque acá en Bolivia, realmente no hay suficiente trabajo”. Por su parte, Joaquín Aquino, que trabaja en muebles que se venden bajo el acuerdo APTDEA, dijo, “Mi jefe ya nos avisó que pronto tendremos que cerrar, que no hay otra opción. Terminaremos en la calle. Los que tenemos que pagar, somos los trabajadores de abajo. Esto nos preocupa más y más cada día.”

Por lo tanto, es tiempo de dar marcha atrás a las acciones de Bush. Nosotros, los trabajadores, nada tenemos que ver con esta disputa diplomática y por lo tanto no deberíamos ser tratados como títeres políticos. El gobierno de Obama debería apoyar al Congreso y revocar las medidas de Bush.

Bertha Luján, Mexico

  1. Los Estados Unidos y México deben realizar una evaluación conjunta sobre los impactos económicos y sociales del TLCAN y acuerdos paralelos en materia laboral y ambiental. En este esfuerzo deben incorporar no sólo a los
    representantes de los gobiernos sino también a organizaciones sociales y civiles de ambos países, tomando como eje los beneficios y perjuicios que ha tenido la apertura para la mayoría de la población. El resultado de dicha evaluación deberá llevar a la revisión integral del Tratado y sus Acuerdos complementarios, y a realizar los cambios
    necesarios que hagan posible el desarrollo integral en la región.
  2. El tema más importante en la relación de México y los Estados Unidos es la migración. Deben buscarse, en el marco del respeto y la colaboración mutua, formas de cooperación que enfrenten las causas del fenómeno migratorio (como la pobreza, la marginación y la desigualdad). Los tratados internacionales en materia de derechos humanos de migrantes deben ser el marco para la adopción de políticas y programas que pongan en el centro el respeto los derechos humanos y laborales de todos los hombres y mujeres obligados a migrar.
  3. Proponemos integrar una Comisión binacional México-Estados Unidos, con participación de organizaciones sindicales y de derechos humanos provenientes de ambos países, cuyas principales funciones serían: dar seguimiento a los acuerdos existentes en materia migratoria, hacer recomendaciones necesarias y presentar las denuncias en caso de violación a los derechos humanos laborales de los trabajadores migrantes.

Víctor M. Quintana, México

Me dirijo a usted señor presidente porque es portador de una esperanza. Su raza, su trabajo con la gente de los barrios pobres de Chicago, su historia familiar, sus posiciones como legislador, nos permiten suspender por un tiempo nuestro escepticismo inculcado por sus antecesores en la Casa Blanca. Como activista, como estudioso de la agricultura campesina y de los movimientos de los  campesinos e indígenas de México, permítame decirle lo que esperamos que usted comprenda y haga.

Las corporaciones del agronegocio están poniendo en peligro al planeta y no han solucionado el problema del hambre que miles de millones de seres humanos sufren hoy día. Estas corporaciones controlan la disponibilidad y el precio de la comida, afectando tanto a consumidores como a pequeños productores. Necesitamos que comprenda que los Estados Unidos no tienen por misión salvar ni alimentar al mundo. No es exportando su comida -así sea como ayuda alimentaria-, ni su tecnología -casi siempre dañina para el medio ambiente-, como se va a solucionar el problema del hambre.

Esperamos que usted señor presidente ponga en marcha una agenda de políticas favorable a los pequeños y medianos agricultores donde la soberanía alimentaria sea la base de un nuevo modelo de agricultura. Esperamos apoye a las agriculturas campesinas e indígenas para producir más y mejores alimentos y siempre a través de técnicas sustentables. Que su gobierno respete el derecho de los gobiernos de otros países a trazar con independencia sus políticas agroalimentarias y comerciales. Que esté abierto a la renegociación del TLCAN especialmente en materia agrícola y a replantear la integración regional bajo nuevos principios y valores tales como la soberanía alimentaria, el respeto mutuo, equidad, la colaboración constructiva entre los pueblos y el respeto a los derechos humanos. Consideramos urgente también que establezca un acuerdo migratorio que respete los derechos humanos de los migrantes, y que reconozca plenamente sus derechos civiles y laborales. Nuestros migrantes se van con ustedes porque las políticas que ustedes nos imponen, sobre todo en el área de la agricultura, destruyen sus economías y sus comunidades.

Deseamos que su actuar sea la respuesta a estas esperanzas,
Víctor M. Quintana S.

Sara Larrain, Chile
Chile Sustentable

El gobierno de Obama debe:

  1. Levantar el embargo a Cuba. Mantener el embargo basándose en argumentos sobre régimen político y derechos humanos es absolutamente parcial, ya que Estados Unidos simultáneamente mantiene relaciones con regímenes comunistas como Vietnam y China.
  2. Desarrollar una política hemisférica que termine con el prejuicio político e intervencionismo  en  países latinoamericanos -como Bolivia, Ecuador, Paraguay, el Salvador- que, mediante procesos democráticos, han iniciado gobiernos de izquierda intensamente reformistas, emancipatorios y dirigidos hacia la justicia social y la democracia participativa.
  3. Liderar una nueva era política en la OEA como espacio de dialogo, encuentro y concertación entre la diversidad política del Hemisferio, abandonando las posiciones hegemónicas y el unilateralismo. Las áreas prioritarias a revisar por Obama son: la posición sobre derechos humanos; drogas; propiedad intelectual y los tratados de libre comercio, inversión y servicios con los países de la región.
  4. Iniciar una era de cooperación para la seguridad y sustentabilidad energética en América Latina basada en la trasferencia de tecnología, eficiencia energética y energías renovables. Esto con la intención de catapultar a la región hacia un desarrollo energético limpio y amigable con las comunidades locales y su rápida adaptación al cambio climático.
  5. Terminar con la imposición de políticas agrícolas en la región, particularmente en lo referido a biotecnología, cultivos transgénicos y agro combustibles.

Enrique Daza, Colombia.
Coordinador de la Alianza Social Continetal

El gobierno del presidente Obama debe reemplazar el intervencionismo propio de los Estados Unidos por mecanismos de cooperación multilateral que fortalezcan la capacidad de los Estados de hacer frente a todo tipo de amenazas, así como su compromiso de estimular un ambiente pacífico y estable en la región. Cualquier replanteamiento del marco de las relaciones continentales supone la más estricta defensa de la soberanía nacional de los países. Cualquier intervención en nombre de la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico o con argumentos de seguridad nacional, no hace sino enturbiar las relaciones continentales. De la misma manera, resulta irritante para la región la instalación de bases militares estadounidenses en la zona, los sobrevuelos, la operación de la IV flota, la realización de ejercicios militares, en momentos y lugares que sirven solo a la geopolitica de Washington. Para hacer efectivo este replanteamiento resulta necesario reconocer y aceptar que América será pluralista, que los diferentes gobiernos inevitablemente privilegiarán enfoques sociales y económicos divergentes, y que cada país y cada pueblo estará en libertad de escoger su propio camino hacia su propio desarrollo.

Esto tiene que ver con la necesidad de abandonar todo intento de imponer un modelo económico único y de firmar Tratados de Libre Comercio que rebasan ampliamente lo acordado en el seno de la OMC. Las relaciones comerciales, para que sean mutuamente benéficas, deben permitir a los países del sur diversificar su aparato productivo, resguardar su soberanía alimentaria y no colocar reglas sobre temas que coarten la capacidad de los Estados de promover, elaborar e implementar políticas de desarrollo.


Omar Salazar,
Costa Rica.
Asociación de Servicios de Promoción Laboral (ASEPROLA)

La administración de Obama debe reestructurar las asimétricas relaciones existentes en la actualidad en el campo del derecho laboral. Debe además desligar el tema de los derechos laborales del ámbito de los tratados comerciales y darle a este derecho universal y humano, la posición adecuada. La medida del derecho laboral no debe estar en el comercio sino en la capacidad de generación de trabajos decentes que permitan a las personas desarrollarse y mejorar sus condiciones de vida. Esto terminará además, dinamizando la denominada “economía real.”

Esperamos que la administración Obama busque mejores formas de trato con Centroamérica, Latinoamérica y el mundo. Para ello proponemos iniciar con las siguientes transformaciones:

  1. Llevar a cabo una auto-evaluación sobre el impacto que está causando su política comercial y en especial los tratados de libre comercio. Apoyar el Acta de Comercio (Trade Reform, Accountability, Development and Employment Act) que desde 2008 está en el Congreso de los Estados Unidos.
  2. Cristalizar el “cambio”; proteger y generar empleos desde una perspectiva de los Derechos Humanos y jamás, observándola como una parte transable dentro de la política comercial norteamericana.
  3. Promover el diálogo con la sociedad civil centroamericana. Reorientar los fondos de apoyo hacia el fortalecimiento institucional, el monitoreo civil de proyectos y el entrenamiento organizacional desde las mismas organizaciones y no mediado por grupos o representaciones oficiales que no conocen la realidad centroamericana.
  4. Redireccionar la política norteamericana para eliminar asimetrías con nuestros países. Esto debe incluir el fortalecimiento de los gobiernos con la intención de mitigar la crisis económica y crear, consolidar y sostener la economía.


Jorge Carpio, Argentina

Foro Ciudadano de Participación por la Justicia y los Derechos Humanos (FOCO)

El gobierno de los Estados Unidos debe:

  1. Comprender y respetar seriamente los procesos que se vienen desarrollando en la región. Estas transformaciones no pueden ser entendidas como amenazas a la seguridad nacional de los Estados Unidos o al establecimiento de la democracia en la región. Todo lo contario, es importante ver que estos acontecimientos han puesto de manifiesto en todos los países un fuerte compromiso con la democracia y la integración, con la búsqueda de caminos propios para la construcción de sociedades inclusivas, superar la pobreza y lograr mejores niveles de equidad en la distribución de la riqueza.
  2. Esforzarse por superar el enorme costo social que ha traído consigo la liberalización económica y las reformas de “ajuste estructural” que se han venido implementado en la región en las últimas décadas y los impactos que se esperan del derrumbe de la fiesta financiera de Wall Street. El papel del gobierno estadounidense con esas políticas, sea actuando en forma directa o a través de los organismos multilaterales responsables del llamado Consenso de Washington, es una de las causas que el anti-norteamericanismo de la población haya llegado a niveles no conocidos anteriormente y sólo comparables con los niveles de expectativa favorables que despierta el gobierno del presidente Obama. 

Todos nosotros esperamos que el gobierno de Obama logre satisfacer todas estas expectativas y aproveche esta gran oportunidad para construir relaciones maduras y respetuosas con todas la demás naciones del hemisferio. Debemos trabajar juntos en la construcción de un sistema global de igualdad y solidaridad que nos permita afrontar los serios retos que impone hoy el cambio climático, la pobreza global y la búsqueda de una paz sustancial y duradera.


Francisco Soberón, Perú
Director Ejecutivo de las Asociación Pro Derechos Humanos Juicio y Sanción a Fujimori.

Los Derechos Humanos representan uno de los aspectos medulares de los objetivos de la política exterior de los Estados Unidos. Representan a su vez un asunto de profunda relevancia en aquellos países latinoamericanos que buscan superar recientes periodos, y en algunos casos aún en curso, de violencia política intensa.

El presidente Barack Obama ya ha pronunciado su fuerte y amplio compromiso hacia la apertura y transparencia gubernamental. En este sentido, tal y como el reciente juicio y condena del ex-presidente peruano Alberto Fujimori lo revela, sería de gran ayuda contar con un mecanismo más institucionalizado para agilizar solicitudes internacionales a los Estados Unidos de documentos desclasificados sobre periodos de violencia. Esto constituiría un enorme apoyo a los esfuerzos de los países latinoamericanos en su búsqueda de justicia y reparación para toda la población directamente afectada y para la sociedad como un todo.

Con la intención de reafirmar su compromiso con los Derechos Humanos, el presidente Obama debe establecer una política para que todas las agencias respondan de manera ágil y coordinada a las solicitudes de desclasificación de documentos en los procesos de búsqueda de verdad y justicia a los que se enfrentan algunos países de Latinoamérica.


Edgardo Lander, Venezuela

Universidad de Caracas

El Presidente Obama ha realizado severos señalamientos críticos a las políticas de desregulación y plena primacía del mercado. Políticas que en su país han favorecido a las grandes corporaciones, concentrado la riqueza y dejando a decenas de millones de personas sin acceso a seguro de desempleo, vivienda digna o seguro médico. Ha señalado igualmente que éstas políticas son insostenibles desde el punto de vista ambiental. Esta perspectiva crítica debería ser incorporada también a las políticas dirigidas hacia América Latina donde los impactos económicos, sociales y ambientales del neoliberalismo han sido mucho más profundos. Una reorientación en este sentido implicaría, entre otras cosas, lo siguiente:

  1. Respeto a la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos. Como ha ocurrido desde el inicio de estas repúblicas, todo intento de cambio y democratización en América Latina ha confrontado, y confronta en la actualidad, intervenciones o amenazas de intervención por parte del gobierno de los Estados Unidos.
  2. Cambio radical en la política migratoria. La causa principal de la masiva migración legal e ilegal de los últimos lustros ha sido la destrucción de las condiciones de vida campesina, el desempleo y demás efectos negativos de las políticas de libre comercio, de crecimiento basado en la exportación de productos primarios y de privatización de lo público. Es profundamente inmoral imponer por un lado el libre movimiento del capital mientras se reprime el desplazamiento de las poblaciones afectadas por estas políticas.  
  3. Terminar la “guerra contra las drogas”. Esta política represiva, como lo demostró con claridad la prohibición del alcohol en los Estados Unidos, genera mafias criminales, corrupción, especulación financiera y violencia. Quienes sufren las peores consecuencias, tanto en América Latina como en los Estados Unidos, son siempre los sectores más pobres de la población. Muestra de ello es la experiencia de comunidades campesinas en toda la región Andina, la actual escalada de violencia en México y los perversos niveles de encarcelamiento que sufren las poblaciones afro-descendientes y latinas en los Estados Unidos.
  4. No pretender resolver los problemas derivados de los insostenibles niveles de consumo energético de los Estados Unidos mediante los agro-combustibles. Este tipo de combustibles no sólo no representa una respuesta adecuada a la crisis ambiental del planeta, sino que además aumenta la concentración de la tenencia de la tierra, multiplica el uso de agro-tóxicos, destruye comunidades campesinas e indígenas y sustituye la producción de alimentos para la gente por la de combustible para los vehículos.


Ángel Ibarra Turcios, El Salvador.

Respetado Presidente Barack Obama,

En El Salvador seguimos con atención su campaña en la que prometió impulsar “el cambio” a su país. Estamos contentos con su victoria y esperamos que sus promesas se traduzcan en un cambio fundamental en la política exterior de los Estados Unidos, especialmente en lo que tiene que ver con América Latina. Como Usted sabe, en las últimas décadas nuestra región ha sufrido los impactos de una política estadunidense que justificada en la seguridad nacional ha apoyado regímenes autoritarios, entreguistas y  corruptos. En este sentido, la política intervencionista debe cambiar por el respeto a la soberanía de nuestros pueblos. El fomento de la democracia debe sustituir al apoyo a regímenes autoritarios; además, la Paz debe abrirse paso entre el militarismo y  las guerras.

Los males que padece actualmente su país y el mundo rico expresados en la profunda crisis económica instalada en los últimos meses  afectan  severamente a El Salvador, Centro América y demás países empobrecidos. La receta del libre mercado y demás insumos neoliberales del Consenso de Washington ha fracasado.  Esta crisis también incluye componentes esenciales hasta ahora descuidados por su país y los del Grupo de los 8, como la crisis energética, la crisis alimentaria y la irreversibilidad del cambio climático. Su gobierno puede contribuir a encontrarles soluciones justas y sustentables.

Con el ánimo de embarcarse en la senda del cambio, le pedimos a su administración la construcción de relaciones de cooperación, un trato humano a nuestros hermanos y hermanas que viven en su país, así como esfuerzos para promover la paz, la solidaridad, y caminar por la sustentabilidad tanto en casa como en el exterior.

Así como los Estados Unidos, El Salvador tiene un nuevo gobierno que ha recibido el apoyo popular bajo la promesa de cambio. Le pedimos no echar a perder esta oportunidad de construir un mundo mejor para nuestras comunidades. Nosotros nos comprometemos a hacer lo mismo.

Sinceramente,

Ángel Ibarra Turcios


Magda Lanuza, Nicaragua.

Facilitación para América Latina, Iniciativa contra los Agronegocios.
La Administración Obama debe:

  1. Cancelar las deudas ilegítimas que deben pagar los países del hemisferio sur a las naciones del norte. El pago de éstas no es más que una transferencia directa de recursos desde los países pobres hacia los países ricos. El nuevo gobierno debe apoyar auditorias, tal y como la que se realiza hoy en día en Ecuador, así como otros esfuerzos para determinar cuáles deudas externas son ilegítimas (acumuladas bien sea por dictadores o a través de fraudes).
  2. Pagar a los nicaragüenses una compensación por el papel de los Estados Unidos en la guerra civil que azotó a su país por aproximadamente una década. La Corte Internacional de Justicia, en La Haya, Holanda, declaró en 1986 que los Estados Unidos deben pagar a Nicaragua 27 millones de dólares por aquella guerra. Nicaragua aún está a la espera.
  3. Apoyar políticas comerciales justas que conlleven al establecimiento de precios justos de los productos exportados desde el Sur hacia el Norte. Estos precios deben permitir a nuestros trabajadores vivir con dignidad, tener acceso a una vivienda, etc. Los Estados Unidos deben respetar los derechos de los latinoamericanos de proteger nuestro medio ambiente y nuestros pueblos, así como se derecho a oponerse a los muchos Tratados de Libre Comercio que se han firmado durante la última década.
  4. Apoyar políticas y programas centrados en las personas. Los Estados Unidos, en vez de promocionar proyectos enfocados en aumentar el comercio, debe apoyar políticas y programas nacionales que apoyen los esfuerzos locales y de desarrollo sostenible coherentes con los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas.
  5. Dejar de establecer condicionamientos a los préstamos, a la ayuda internacional y a las negociaciones comerciales. Dos ejemplos negativos de este tipo de prácticas durante el gobierno de Bush son los siguientes: a) La Cuenta Reto del Milenio(MCA por sus siglas en inglés) cuyos fondos fueron proporcionados sólo a aquellos países que siguieran determinadas reglas impuestas por los Estados Unidos. b) T-LAND de USAID, una nueva propuesta de ayudas a proyectos agrícolas que estén dirigidos al crecimiento económico y las exportaciones.
  6. Otorgar compensaciones por desastres naturales relacionados con el cambio climático. Son los países tropicales, incluidos aquellos ubicados en África, los que están sufriendo los peores impactos del cambio climático. En América Latina, desastres relacionados con el cambio climático tuvieron lugar, por ejemplo, en 2006 en Bolivia y en 2008 en el Caribe. Hacemos un llamado al nuevo gobierno de Obama para rechazar y eliminar los carbon cap-and-trade systems que promueven el comercio sin regulación alguna.


Graciela Rodríguez

El gobierno de Obama debe firmar y ratificar el Estatuto de Roma adoptado en 1998 durante la "Conferencia Diplomática de plenipotenciarios de las Naciones Unidas sobre el establecimiento de una Corte Penal Internacional", firmado por diversos países latinoamericanos. El establecimiento de esta Corte resulta esencial en tanto constituye un espacio multilateral en el que las naciones pueden trabajar conjuntamente para finalizar con la impunidad de los crímenes cometidos en contra de la humanidad. Esta corte, por ejemplo, hizo un llamado por el encarcelamiento de Omar Al-Bashir por los crímenes cometidos cuando estaba a la cabeza del gobierno de Sudan que permitió el genocidio de 2.7 millones de personas en urgente necesidad de asistencia humanitaria. Esta podría ser la primera indicación del serio compromiso de la administración Obama con la protección de los derechos humanos por encima de otros intereses de corte económico y comercial. Sería a su vez un caso emblemático y quizá la forma más efectiva de demostrarle al mundo que el gobierno de los Estados Unidos direcciona con determinación su política exterior por la senda del absoluto respeto de los Derechos Humanos.

La administración debe también apoyar el trabajo de los gobiernos de las Américas, en diálogo con los movimientos de mujeres de la región, para la consecución de medidas apropiadas para eliminar todas las formas de discriminación de las mujeres. En particular, debe concentrase en las mujeres inmigrantes trabajadoras y en el tema de salud sexual y reproductiva para garantizar el pleno ejercicio de todos sus derechos.

 

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Production Information:
Author(s): Manuel Perez-Rocha
Editor(s): Manuel Perez-Rocha y Juan Masullo
Production: Jen Doak

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